ÍTACA, un poema para recordar que lo importante es el viaje

En Omnitural, consideramos que la experiencia vital debe ser integral. Nuestro cuerpo es una unidad, no solo biológica, sino emocional y social. Por ello, cualquier solucion que se aporte para mejorar la calidad de vida, debe partir de esa comprensión básica. 

Esa es la intención de este artículo. Queremos ofrecerte una colaboración a tu paz interior, combinando la lectura con un estado de ánimo perfecto para que te relajes. El poema Ítaca, de Constantino Cavafis, nos sirve para corroborar que lo importante es el viaje y como lo realicemos. 

La lectura como fuente de paz interior

En post anteriores te hemos recomendado leer como una alternativa para reducir la ansiedad y el estrés. Pero, cuando lo que lees, tiene además una lección de vida, mejora en mucho tu capacidad para entender otras cosas. Por ejemplo, lo fundamental que es vivir a plenitud para alcanzar una salud integral. Es la razón por la que te presentamos este poema. Disfrútalo y dinos lo que piensas.

 

ÍTACA…

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas. 


Constantino Cavafis

Traducción: Pedro Bádenas de la Peña

Fotografía: AnticheSere


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